{"id":123,"date":"2024-04-01T07:40:50","date_gmt":"2024-04-01T07:40:50","guid":{"rendered":"https:\/\/niramart.com\/revista-magazine\/el-hombre-que-hace-reir\/"},"modified":"2024-04-01T07:40:50","modified_gmt":"2024-04-01T07:40:50","slug":"el-hombre-que-hace-reir","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/niramart.com\/revista-magazine\/el-hombre-que-hace-reir\/","title":{"rendered":"EL HOMBRE QUE HACE RE\u00cdR"},"content":{"rendered":"<div id=\"main-col\">\n<div id=\"content\">\n<article class=\"post-901 post type-post status-publish format-standard hentry category-c39-articulos-espanol category-literatura category-no-1-2-2013 tag-dorel-schor tag-hector-martinez-sanz category-18-id category-120-id category-148-id full-content meta-position-left-pullout fix\" id=\"post-901\">\n<header class=\"post-header title-container fix\">\n<div class=\"title\">\n<h1 class=\"posttitle\"><a href=\"https:\/\/niramart.com\/revista-magazine\/el-hombre-que-hace-reir\/\" class=\"entry-title\" rel=\"bookmark\" title=\"EL HOMBRE QUE HACE RE\u00cdR\">EL HOMBRE QUE HACE RE\u00cdR<\/a><\/h1>\n<\/div>\n<div class=\"date\"><span class=\"month\">Apr<\/span> <span class=\"day\">08<\/span><span class=\"year\">2013<\/span><\/div>\n<\/header>\n<p> <span class=\"post-format-icon\">&nbsp;<\/span><span class=\"updated\" title=\"2013-04-08T15:37:29+00:00\">&nbsp;<\/span><\/p>\n<div class=\"entry-container fix\">\n<div class=\"entry fix\">\n<div style=\"width: 310px\" class=\"wp-caption alignleft\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" alt=\" \u201cEl Traje de Ad\u00e1n\u2014Escondido detr\u00e1s de las palabras\u2014\u201d de DOREL SCHOR\" src=\"https:\/\/niramart.com\/revista-magazine\/files\/niramarteditorial-sub\/wp-content\/uploads\/2012\/03\/dorel_schor_portada-300x200.jpg\" width=\"300\" height=\"200\"\/><\/p>\n<p class=\"wp-caption-text\">\u201cEl Traje de Ad\u00e1n\u2014Escondido detr\u00e1s de las palabras\u2014\u201d de DOREL SCHOR<\/p>\n<\/div>\n<p style=\"text-align: left;\" align=\"right\">por <strong>H\u00e9ctor Mart\u00ednez Sanz<\/strong><\/p>\n<p class=\"bch4dcbow065stdpy\">A todos nos han contado un chiste y hemos re\u00eddo. Todos hemos escuchado alg\u00fan sarcasmo y se nos ha escapado una carcajada. Todos o\u00edmos alguna vez una iron\u00eda por la que cambiamos la mueca seria por la sonrisa. Y aun as\u00ed, no estar\u00edamos en disposici\u00f3n de comprender qu\u00e9 sea el \u00abhumorismo\u00bb.<\/p>\n<p class=\"bch4dcbow065stdpy\">Consideramos a todo lo anterior nacido del humor y creemos que cuanto nos haga re\u00edr habr\u00e1 de tener su origen en aqu\u00e9l. Asaltar por sorpresa a alguien, emergiendo de la oscuridad o de un \u00e1ngulo muerto, tambi\u00e9n provoca risa \u2013excepto, quiz\u00e1s, en el asaltado-, y, en general, jugarle una mala pasada a cualquiera, enga\u00f1arlo para que caiga en una trampa que consideramos graciosa como quitarle la silla o atarle los cordones, nos divierte del mismo modo. A lo \u00faltimo lo llamamos \u00abbroma\u00bb, y es bien diferente del chiste, del sarcasmo y de la iron\u00eda, aunque produce el mismo resultado de la risotada. Obviamente, pensamos que tiene su origen igualmente en el humor. Adjudicamos a cosas tan diferentes una misma madre, s\u00f3lo por su consecuencia.<\/p>\n<p class=\"bch4dcbow065stdpy\">Cuando en situaciones parecidas a las anteriores, alguien no r\u00ede, decimos que \u00abno tiene sentido del humor\u00bb. Si alguien no quiere entrar al trapo, dir\u00e1 que \u00abno est\u00e1 de humor\u00bb. E incluso, en un grado mayor, si est\u00e1 enfadado, decimos que est\u00e1 \u00abde mal humor\u00bb o \u00abcon un humor de perros\u00bb.<\/p>\n<p class=\"bch4dcbow065stdpy\">Es, pues, claro que el \u00abhumor\u00bb se describe como un estado de \u00e1nimo pasajero, interno y externo, como reacci\u00f3n a una percepci\u00f3n de la realidad. En tanto que sentido, es una percepci\u00f3n del exterior, cual son el sentido de la vista, del o\u00eddo, del tacto, del gusto y del olfato; una percepci\u00f3n condicionada por una buena o mala predisposici\u00f3n, que genera un estado interno cuya manifestaci\u00f3n f\u00edsica acontece en nuestros labios, a veces, acompa\u00f1ada de un sonido. Convendremos, sin embargo, en que esta descripci\u00f3n cuasi cient\u00edfica del \u00abhumor\u00bb apenas tiene gracia. Es m\u00e1s, se la quita toda. Tampoco parece tener que ver con el \u00abhumorismo\u00bb.<\/p>\n<p class=\"bch4dcbow065stdpy\">Escrib\u00eda Pirandello, aut\u00e9ntico cl\u00e1sico en estos menesteres del humorismo, que \u00abel humorismo consiste en el sentimiento de lo contrario, producido por la especial actividad de la reflexi\u00f3n\u00bb<sup><sup>[1]<\/sup><\/sup>. Es decir, no consiste en algo tan autom\u00e1tico como la torpeza de quien se da de bruces contra el suelo, ni en el sutil juego l\u00f3gico de la iron\u00eda, ni en la acritud del sarcasmo, ni en la simpleza del chiste. En el humorismo tiene un papel fundamental la reflexi\u00f3n. Tal y como yo mismo lo definiera hace a\u00f1os: \u00abno se trata de re\u00edrse a carcajadas como si de chistes vanos se tratar\u00e1, sino de re\u00edr agudamente tras haber sentido y visto el hondo sentimiento tr\u00e1gico de todo lo que somos y hemos inventado. Re\u00edr, no como consuelo resignado, sino como rapapolvo entre nosotros, restregando la verdad en nuestras indolentes caras, reconoci\u00e9ndola en ese profundo dolor que, parad\u00f3jicamente, nace del humor\u00bb[2]. El re\u00edr del humorismo proviene del \u00absentimiento de lo contrario\u00bb de Pirandello, que para m\u00ed es un \u00absentimiento tr\u00e1gico\u00bb. Pero no creamos que se trata a secas del \u00abre\u00edr por no llorar\u00bb. De hecho, en el humorismo ocurre, m\u00e1s bien, que la l\u00e1grima se vuelve risa no por enmascaramiento, sino por una metamorfosis reflexiva, una \u00ablesi\u00f3n del cerebro que impone esa especial visi\u00f3n de las cosas\u00bb por la que \u00abmir\u00e1is sus ojos y est\u00e1n h\u00famedos, pero mientras, sonr\u00eden sus labios\u00bb[3]. A\u00f1adamos la definici\u00f3n que, al comentar sobre Antonio Machado, da D\u00e1maso Alonso: \u00abrictus de amargura: el chiste\u00bb[4].<\/p>\n<p class=\"bch4dcbow065stdpy\">Ahora bien, \u00bfes que el humorismo es un intrincado complejo que precisa de ser desentra\u00f1ado intelectualmente para ser tanto realizado como comprendido? Es evidente que no. La experiencia nos ense\u00f1a que, pr\u00e1cticamente, surge de sopet\u00f3n y re\u00edmos de inmediato. El estado de \u00e1nimo con que nos sacude dura m\u00e1s que el fugaz destello de la humorada misma. Es un dardo lanzado, peque\u00f1o, breve, en busca de una diana. Tiene tanto de precisi\u00f3n como de velocidad. Y tan admirable es la habilidad de quien lo crea como la habilidad de quien lo percibe. Su tiempo es exacto y exige una escrupulosa coordinaci\u00f3n. Un segundo de m\u00e1s en lanzarlo o en recibirlo y perder\u00e1 todo su efecto. Ocurre s\u00f3lo en un momento dado, y pasado \u00e9ste, pasados con \u00e9l la oportunidad y su sentido, como supo ver Kant: \u00abEs necesario notar que en esta especie de casos la bufoner\u00eda debe contener siempre alguna cosa que pueda producir por un momento la ilusi\u00f3n; es por lo que cuando la ilusi\u00f3n se disipa, el esp\u00edritu se queda atr\u00e1s para experimentarla de nuevo\u00bb[5]. Adem\u00e1s, como para Baroja, el humorismo acierta o yerra, y es fruto del conjunto de improvisaci\u00f3n, intuici\u00f3n, invenci\u00f3n e instinto, que tiene en su seno los anhelos de lo nuevo y lo porvenir[6]. Por esto que W. Fern\u00e1ndez Fl\u00f3rez lo definiera llanamente como \u00abuna posici\u00f3n ante la vida\u00bb resumiendo la definici\u00f3n de Ruggero Bonghi: \u00abagria disposici\u00f3n para descubrir y expresar lo rid\u00edculo de lo serio y lo serio de lo rid\u00edculo humano\u00bb[7].<\/p>\n<p class=\"bch4dcbow065stdpy\">Caigamos en la cuenta de la especificidad humana del humor. Se\u00f1ala Bergson justo al comienzo de <i>La risa<\/i> que \u00abfuera de lo que es propiamente humano, no hay nada c\u00f3mico (\u2026) si alg\u00fan otro animal o cualquier cosa inanimada produce la risa, es siempre por su semejanza con el hombre, por la marca impresa por el hombre o por el uso hecho por el hombre\u00bb[8]. \u00bfPor qu\u00e9 es el hombre el \u00fanico animal que r\u00ede? Hazlitt afirmaba que esto se deb\u00eda a que \u00abes el \u00fanico que descubre la diferencia entre lo que las cosas son y lo que debieran ser\u00bb[9]. Es m\u00e1s, Hazlitt no dice que solamente el hombre r\u00eda, sino que es tambi\u00e9n el \u00fanico que llora. La definici\u00f3n de Hazlitt se ajusta a nuestro planteamiento: el hombre r\u00ede y llora porque s\u00f3lo \u00e9l sabe del ser y del deber ser, de la alegr\u00eda y del dolor. S\u00f3lo el hombre sabe, llevado al l\u00edmite, que debe morir, y mira a la realidad con la socarrona sonrisa del humorista que ha captado el humano rid\u00edculo depositado en s\u00ed mismo y en las cosas. El hombre r\u00ede, s\u00ed\u2026 y tambi\u00e9n hace re\u00edr.<\/p>\n<p class=\"bch4dcbow065stdpy\">En nuestro caso son dos los hombres que nos hacen re\u00edr en <i>El traje de Ad\u00e1n<\/i>. Por un lado, el escritor humorista israel\u00ed Dorel Schor, y por otro, el conocido caricaturista Constantin Ciosu. Ambos son la demostraci\u00f3n de la inmediatez del humorismo, ya por la palabra, ya por la imagen. Combinados, son la demostraci\u00f3n de que el humorismo, adem\u00e1s de humano en tanto que estado de \u00e1nimo, es humano por su forma de producci\u00f3n art\u00edstica. El hombre, al fin y al cabo, adem\u00e1s de ser el \u00fanico animal que r\u00ede y llora, es el \u00fanico animal que escribe y dibuja.<\/p>\n<p class=\"bch4dcbow065stdpy\">Hemos dicho que el humorismo es expresable por la palabra, a trav\u00e9s del dardo de que habl\u00e1bamos l\u00edneas arriba, es decir, la brevedad del aforismo. Es el humorismo literario, y no podr\u00eda haber mejor g\u00e9nero que el afor\u00edstico, dado que \u00e9ste \u00faltimo siempre se toma en relaci\u00f3n a una profundidad e intuici\u00f3n del pensamiento, a una sentencia sabia. \u00bfQu\u00e9 duda cabe que Nietzsche o Cioran nadaban entre las aguas de la filosof\u00eda y del humorismo? No deja de ser curioso que quien introdujera el t\u00e9rmino \u00abaforismo\u00bb fuera un m\u00e9dico, el viejo Hip\u00f3crates, all\u00e1 por el s. III y s. II a.C. Bien nos viene el m\u00e9dico, pues le\u00edamos antes en W. Fern\u00e1ndez Fl\u00f3rez que el humorismo era el resultado de una lesi\u00f3n cerebral. Y, efectivamente, el aforismo, m\u00e1s que adoctrinar o afirmar lapidariamente, es el diagn\u00f3stico de una enfermedad incurable: el contrasentido del hombre y su realidad.<\/p>\n<p class=\"bch4dcbow065stdpy\">El aforismo bien hecho es aqu\u00e9l ante el cual asentimos o sonre\u00edmos porque encierra una profunda verdad humana. Lo captamos <i>ipso facto<\/i> porque nos involucra e identificamos en \u00e9l algo que raya en lo absurdo de la vida. De igual modo re\u00edmos al vernos sorprendidos por la sencillez y concisi\u00f3n con los que tal honda verdad se expresa. As\u00ed es como leemos los donaires de Schor en este libro, como por ejemplo la receta \u00e9tica \u00abpara una moral saludable, toma unas dosis de escepticismo\u00bb. Y lo leemos con la misma intensidad que las varias p\u00e1ginas de una novela o el argumento de un ensayo. Quiz\u00e1s por ello se ha escrito que \u00abun aforismo es una novela de una sola l\u00ednea\u00bb[10].<\/p>\n<p class=\"bch4dcbow065stdpy\">Dorel Schor brilla en un g\u00e9nero cual es \u00e9ste, bien conocido en Espa\u00f1a por haber sido cultivado incansablemente. No s\u00f3lo el inmenso refranero, la larga lista de proverbios y dichos que sacamos a pasear para contestar al mundo, muy sanchopancescos, sino la destreza de nuestros literatos en el arte de arrojar sobre la realidad met\u00e1fora, filosof\u00eda y humor juntos y en tres palabras. Es la definici\u00f3n de la greguer\u00eda de nuestro G\u00f3mez de la Serna (met\u00e1fora y humor), para quien \u00abla actitud m\u00e1s cierta ante la efimeridad de la vida es el humor. Es el deber racional m\u00e1s indispensable y en su alcachofa de trivialidades, mezclada de gravedades, se descansa con plenitud. (\u2026) El humorismo es una anticipaci\u00f3n, es echarlo todo en el mortero del mundo, es devolv\u00e9rselo todo al cosmos un poco disociado, macerado por la paradoja, confuso, patas arriba\u00bb[11]. No olvidemos al pontevedr\u00e9s Julio Camba, agudo comentador de cr\u00f3nicas parlamentarias, de quien me gusta recordar un pasaje de inversi\u00f3n de la <i>mesotes<\/i> aristot\u00e9lica, por venir bien a la definici\u00f3n del aforismo: \u00abHay muchas maneras de entender las cosas, y s\u00f3lo hay una de no entenderlas\u00bb[12]. Es evidente que grandes figuras del humorismo y la frase corta fueron nuestras glorias del Siglo de Oro. Precisamente, all\u00ed habit\u00f3 Baltasar Graci\u00e1n quien, con acertada fortuna para el acervo espa\u00f1ol, dio carta de naturaleza al g\u00e9nero afor\u00edstico del humor al escribir \u00ablo bueno, si breve, dos veces bueno; y aun lo malo, si poco, no tan malo\u00bb[13], siendo la m\u00e1xima misma ejemplo de su contenido. Y no muy lejos le andan Cervantes y Quevedo, \u00e9ste \u00faltimo con el lema conceptista compartido con Graci\u00e1n de \u00abdecir mucho con poco\u00bb. Tampoco es menos el Siglo de Plata \u2013que en realidad s\u00f3lo es un tercio-, con los noventayochistas a la cabeza \u2013si obviamos el mencionado vanguardismo ramonista y dem\u00e1s-, en poetas como Antonio Machado cuya vejez la describ\u00eda en el pareado \u00abse pintan panza y joroba \/ en la pared de mi alcoba\u00bb[14], al que podr\u00eda responder la siguiente de Dorel Schor: \u00abTodos envejecemos\u2026 Dios tampoco se siente muy bien\u00bb. Hay de esto por tierra espa\u00f1ola un sinn\u00famero de ejemplos, y m\u00e1s fuera de la literatura, para no dejar de mencionar a los fallecidos Miguel Gila, Luis S\u00e1nchez Polack, alias Tip, y Jos\u00e9 Luis Coll.<\/p>\n<p class=\"bch4dcbow065stdpy\">No s\u00f3lo por la palabra. Hemos dicho que tambi\u00e9n por la imagen se despliega <i>El traje de Ad\u00e1n<\/i>. El humorismo gr\u00e1fico de Constantin Ciosu tiene tanto de rel\u00e1mpago como el aforismo de Schor. Son sus cincuenta caricaturas, arriesgando la expresi\u00f3n, el dibujo afor\u00edstico, pues comparte con aqu\u00e9l los mismos rasgos de las cinco <i>\u00edes<\/i> -improvisaci\u00f3n, intuici\u00f3n, invenci\u00f3n e instinto-. Ya en una entrevista en la que le preguntaban de d\u00f3nde le ven\u00edan sugeridos los temas para las caricaturas, \u00e9l respond\u00eda \u00abrealmente no tengo ni idea. Si lo supiera, los buscar\u00eda all\u00ed\u00bb. Surjan de donde surjan, las im\u00e1genes sin palabras, atravesar\u00e1n al lector-espectador del mismo modo que el aforismo, ya sea desde la posici\u00f3n metapict\u00f3rica, con referencias a los contrastes entre el cubismo y la Mona Lisa, o la familia que en el museo se detiene ante <i>El grito <\/i>de Munch, as\u00ed como una galer\u00eda de retratados en la historia del arte \u2013y autorretratados, pues ah\u00ed est\u00e1 Vel\u00e1zquez en su pose de Menina- ante una televisi\u00f3n; ya sea, como en otros casos,  acerc\u00e1ndonos m\u00e1s al humorismo social, a la cotidianeidad de los individuos y a la actualidad de las costumbres y los t\u00f3picos.<\/p>\n<p class=\"bch4dcbow065stdpy\">La historia de este g\u00e9nero es igualmente larga y en ella destacan nombres como el de Hogarth y, m\u00e1s claramente, Daumier. En Espa\u00f1a tampoco nos quedamos cortos en nuestra historia reciente, con los conocidos Antonio Mingote, Antonio Fraguas de Pablo \u2013Forges-, Paco Ib\u00e1\u00f1ez o el malogrado Jos\u00e9 Escobar. Los dos \u00faltimos, historietistas de una realidad social entre, por citar ejemplos, la dif\u00edcil comunidad de vecinos de <i>13 Rue del Percebe<\/i> y la fe del mendigo <i>Carpanta<\/i>. Forges, quien nos contara nuestra historia <i>forgespor\u00e1nea<\/i>. Y Mingote, instalado en la Real Academia, santo y se\u00f1a de la vi\u00f1eta espa\u00f1ola contempor\u00e1nea. Por cierto, estos otros dos \u00faltimos coincidentes en la famosa revista <i>La Codorniz<\/i>. Es a Mingote al que m\u00e1s aproximar\u00eda yo la obra de Ciosu en este libro, con el trazo curvo y las redondeces de las figuras, aunque Ciosu mantenga m\u00e1s la proporcionalidad de las formas frente al espa\u00f1ol.<\/p>\n<p class=\"bch4dcbow065stdpy\">Por otro lado, es destacable en el dibujo de Ciosu la ausencia verbal, en el sentido de que \u00abel dibujo sin palabras tiene una mayor creatividad e invenci\u00f3n de estilo que el dibujo que alterna con lo verbal: su comicidad est\u00e1 m\u00e1s realizada porque es enteramente visual, porque deslumbra al destinatario y lo sorprende\u00bb[15]. Una creatividad que se basa, al mismo tiempo, en la sencillez y austeridad de los elementos para favorecer su contraste y la inmediatez del impacto visual en el receptor. De hecho, la palabra ausente en Ciosu, la escribe Schor. Y esa palabra en <i>El traje de Ad\u00e1n<\/i> no es un complemento ni un intermediario, sino que mantiene un protagonismo equilibrado con la vi\u00f1eta, el mismo equilibrio que existe entre los dos autores, Schor y Ciosu. Su uni\u00f3n es perfecta, diferenciando los distintos c\u00f3digos del humor verbal y el gr\u00e1fico.<\/p>\n<p class=\"bch4dcbow065stdpy\">Lo dicho nos lleva hacia el t\u00edtulo y el subt\u00edtulo de la obra: <i>El traje de Ad\u00e1n. Escondido detr\u00e1s de las palabras<\/i>. \u00bfC\u00f3mo entender el subt\u00edtulo? \u00bfQu\u00e9 se oculta? Me recordaba, teniendo en cuenta que hablamos de humorismo jud\u00edo, el interesante an\u00e1lisis que de \u00e9ste realiz\u00f3 Theodor Reik, quien afirmaba \u00ablos chistes jud\u00edos sirven (\u2026) para ocultarse uno mismo detr\u00e1s de ellos. El humorismo jud\u00edo oculta tanto como lo que revela\u00bb[16]. Una revelaci\u00f3n y un ocultamiento que acontecen en la palabra y en la vi\u00f1eta. As\u00ed, observamos c\u00f3mo gr\u00e1ficamente Ciosu representa en la portada a un hombre adulto que descubre con su bast\u00f3n y bajo su sombra la figura de un ni\u00f1o, acaso el ni\u00f1o interior del anciano. Escena bastante habitual en los paseos de los ancianos el ir con el bast\u00f3n echando a un lado las hojas de \u00e1rboles o cualquier desperdicio debajo del cual se esconde y se espera encontrar alg\u00fan tesoro. Igual sucede detr\u00e1s de los aforismos verbales, donde late un bot\u00edn inteligible. \u00abEs el humorismo en la sabidur\u00eda y la sabidur\u00eda en el humorismo, lo que los jud\u00edos han rescatado, generaci\u00f3n tras generaci\u00f3n, de la experiencia de sus propias vidas y de las ajenas\u00bb[17], contin\u00faa Reik. Es la esencia del humorismo, sea este verbal o gr\u00e1fico, introducir subrepticiamente ese sentido inteligente y sabio, el cual descubrimos velado tras nuestra sombra, esto es, una vez que ya est\u00e1 en nuestro interior.<\/p>\n<p class=\"bch4dcbow065stdpy\">Ahora bien, \u00bfCu\u00e1l es la especificidad de este humorismo? Se\u00f1ala Reik que \u00abDios le ha prohibido al jud\u00edo de nuestros tiempos expresar sus experiencias tr\u00e1gicas en una forma que conmueva a un mundo hostil o, en el mejor de los casos, indiferente. Pero al conferirle al jud\u00edo el don del humorismo, su Dios le otorg\u00f3 el poder de hablar acerca de lo que sufre\u00bb[18]. Esto es, el humorismo parece manifestarse como un don divino que recibe el jud\u00edo para expresar y a la vez ocultar la experiencia tr\u00e1gica. Justamente es el aspecto que recalca el maestro de Reik, Sigmund Freud: \u00abLos chistes que sobre los jud\u00edos han sido hechos por personas no pertenecientes a su pueblo son generalmente brutales chanzas en las que todo chiste es ahorrado por el hecho de constituir siempre el jud\u00edo para los extra\u00f1os una figura c\u00f3mica. Tambi\u00e9n los chistes de los jud\u00edos sobre s\u00ed mismos conceden este hecho, pero su mejor conocimiento de sus verdaderos defectos y de la conexi\u00f3n de \u00e9stos con sus buenas cualidades, as\u00ed como la participaci\u00f3n de la propia persona en lo criticable, crean la condici\u00f3n subjetiva de la elaboraci\u00f3n del chiste, muy dif\u00edcil de establecer en otro caso\u00bb[19]. El humorismo jud\u00edo se comporta como la fuente de expresi\u00f3n del conocimiento de la misma identidad y cultura jud\u00edas pues \u00abcon frecuencia se dicen en broma las cosas m\u00e1s ciertas y sensatas\u00bb[20]. No quiere decirse que sea exclusividad jud\u00eda esta conjunci\u00f3n entre humor y seriedad, sino que \u00abdetr\u00e1s de la fachada c\u00f3mica aparece no s\u00f3lo algo serio, que tambi\u00e9n est\u00e1 presente en el humor de otros pueblos, sino el horror desnudo\u00bb[21]. \u00c9ste horror desnudado, que yo he venido a llamar varias veces \u00abtragedia\u00bb, es la especificidad del humorismo jud\u00edo.<\/p>\n<p class=\"bch4dcbow065stdpy\">De esta forma, yendo del subt\u00edtulo al t\u00edtulo de la obra, encontramos el cariz de chanza seria, cierta y sensata. \u00bfQu\u00e9 es \u00abel traje de Ad\u00e1n\u00bb? Antes de la desobediencia a Dios, ninguno, su pura y nuda carne, su desnudo; despu\u00e9s, la peque\u00f1a hoja de higuera con la que, rid\u00edculamente, quieren el primer hombre y la primera mujer ocultar sus desnudas verg\u00fcenzas. Incluso, rid\u00edculamente, se esconden de un Dios omnipresente dentro de su propio Para\u00edso. La escena es risible, en verdad, pero las implicaciones ser\u00e1n horrorosas para la especie humana. V\u00e9ase entonces c\u00f3mo la hip\u00e9rbole que transforma la \u00abhoja\u00bb en \u00abtraje\u00bb supone, acto seguido de comprenderla, la ret\u00f3rica de la ant\u00edtesis vestido-desnudo. Detr\u00e1s de las singulares hojas de higuera moderna que son las palabras y los dibujos dentro del pseudo-para\u00edso terrenal en el que vivimos, se esconden esas verg\u00fcenzas, esa desnudez del hombre. En las hojas de higuera existe la doble lectura del intento de ocultaci\u00f3n y su manifiesto fracaso; en los aforismos y dibujos de Schor y Ciosu se revelan la pretensi\u00f3n del ser humano de enmascararse y su infructuoso resultado. Para su efectividad \u00abel chiste tiene que hacer surgir algo oculto o escondido\u00bb[22].<\/p>\n<p class=\"bch4dcbow065stdpy\">El humorismo que se desprende en las p\u00e1ginas que el lector est\u00e1 a punto de leer y contemplar no se fundamenta en un acto meramente l\u00fadico, en la diversi\u00f3n y placer del juego sem\u00e1ntico incongruente y ambiguo, sino que su importancia, como asegurara Azor\u00edn radica \u00aben la historia del desenvolvimiento humano; haciendo la historia de la iron\u00eda y del humor, tendr\u00edamos hecha la sensibilidad humana y consiguientemente la del progreso, la de la civilizaci\u00f3n. La marcha de un pueblo est\u00e1 en la marcha de sus humoristas\u00bb[23]. Afirmaci\u00f3n \u00e9sta del literato que, siendo cierta para todo pueblo, m\u00e1s lo es, como hemos visto, para el pueblo jud\u00edo.<\/p>\n<p class=\"bch4dcbow065stdpy\">Es un honor para m\u00ed el prologar y haber enmarcado el discurso de esta simbiosis entre el aforismo humor\u00edstico de Dorel Schor y el humor gr\u00e1fico de Constatin Ciosu. Y si lo he hecho de forma tan poco graciosa, sepa el lector que no ha sido por falta de humor, sino, como en las bodas, por no deslucir a la novia al llevarla hasta el altar. Aunque ante estos dos grandes genios, m\u00e1s que deslucirlos a ellos, se hubiera visto que no soy yo percha para este traje de Ad\u00e1n.<\/p>\n<p class=\"bch4dcbow065stdpy\">&nbsp;<\/p>\n<p align=\"right\">\n<p align=\"right\">\n<div><br clear=\"all\"\/><\/p>\n<hr align=\"left\" size=\"1\" width=\"33%\"\/>\n<div>\n<p class=\"bch4dcbow065stdpy\">[1] Pirandello, Luigi, <i>Esencia, caracteres y materia del humorismo<\/i>, en <i>Ensayos<\/i>, Madrid: Guadarrama, 1968. Tambi\u00e9n en CIC (Cuadernos de informaci\u00f3n y comunicaci\u00f3n), 2002, 7, 95-130.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p class=\"bch4dcbow065stdpy\">[2] Mart\u00ednez Sanz, H\u00e9ctor, <i>Comentarios a Unamuno y a aqu\u00e9llos que quisieron ser como dioses<\/i>, Madrid: Editorial Ant\u00edgona, 2006.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p class=\"bch4dcbow065stdpy\">[3] Fern\u00e1ndez Fl\u00f3rez, Wenceslao, <i>El humor en la literatura<\/i>. Revista de Am\u00e9rica, V. 10 n\u00ba 28-30, abril 1947, pp. 28-32.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p class=\"bch4dcbow065stdpy\">[4] Alonso, D\u00e1maso, <i>Cuatro poetas espa\u00f1oles<\/i>. Madrid: Gredos, 1962.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p class=\"bch4dcbow065stdpy\">[5] Kant, Inmanuel, <i>Cr\u00edtica del juicio: seguida de las observaciones sobre el asentimiento de los bello y lo sublime<\/i>, \u00a7 LIII. Trad. Alejo Garc\u00eda Moreno y Juan Rovira. Introducci\u00f3n J. Barni. Madrid: Ed. Carlos Bailly-Bailliere, 1876.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p class=\"bch4dcbow065stdpy\">[6] Baroja, P\u00edo, <i>La caverna del humorismo<\/i>. Madrid: Caro Raggio, 1986, pp. 63-75. Tambi\u00e9n en CIC, 2002, 7, 131-138.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p class=\"bch4dcbow065stdpy\">[7] Citado por Pirandello, Luigi, Op. Cit. CIC, p. 98.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p class=\"bch4dcbow065stdpy\">[8] Bergson, Henri, <i>La risa<\/i>. Buenos Aires: Losada, 1939 [6\u00aa Edici\u00f3n, 2003]<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p class=\"bch4dcbow065stdpy\">[9] Hazlitt, William, <i>Lectures on the English Comic Writers<\/i>. London: Taylor and Hessey, 1819.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p class=\"bch4dcbow065stdpy\">[10] Sukhorukov, Leonid S., <i>All About Everything<\/i>. UK: Pen Press Pub., 2005.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p class=\"bch4dcbow065stdpy\">[11] G\u00f3mez de la Serna, Ram\u00f3n, <i>Gravedad e importancia del humorismo<\/i>. En Buckley, R; Crispin, J. (Selecci\u00f3n y comentarios): <i>Los vanguardistas espa\u00f1oles (1925-1935)<\/i>. Madrid: Alianza, 1973. pp. 167-176. Originalmente publicado en Revista de Occidente, Madrid: Febrero de 1928. pp. 348-360.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p class=\"bch4dcbow065stdpy\">[12] Camba, Julio, <i>La ciudad autom\u00e1tica<\/i>. Madrid: Espasa Calpe, 1932.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p class=\"bch4dcbow065stdpy\">[13] Graci\u00e1n, Baltasar, <i>Or\u00e1culo manual y arte de prudencia<\/i>. [Ed., int. y notas Emilio Blanco] Madrid: C\u00e1tedra, 1995<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p class=\"bch4dcbow065stdpy\">[14] Machado, Antonio, <i>La luna, la sombra y el buf\u00f3n<\/i>, II. En <i>Nuevas canciones<\/i>, CLVII, Obras Completas, Tomo I, Edici\u00f3n Cr\u00edtica de Oreste Macr\u00ec y Gaetano Chiappini, Barcelona: RBA, 2005.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p class=\"bch4dcbow065stdpy\">[15] Chamorro D\u00edaz, Martha C., <i>El humor gr\u00e1fico desde una perspectiva ret\u00f3rica<\/i>. Icono 14 Revista de Comunicaci\u00f3n Audiovisual y Nuevas Tecnolog\u00edas, n\u00ba 5.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p class=\"bch4dcbow065stdpy\">[16] Reik, Theodor, <i>El humorismo jud\u00edo<\/i>. Buenos Aires: Candelabro, 1976. Justamente, subraya Reik que \u00abhablando con propiedad, los chistes jud\u00edos impresos est\u00e1n incompletos. En realidad hay que o\u00edrlos y verlos. Su transmisi\u00f3n no es s\u00f3lo verbal. Los gestos y la expresi\u00f3n del rostro, as\u00ed como la modulaci\u00f3n de la voz del relator, son partes esenciales de la narraci\u00f3n. Estas an\u00e9cdotas no son s\u00f3lo contadas, sino tambi\u00e9n representadas, y cuando se habla de su lenguaje, hay que pensar tambi\u00e9n en esos factores externos\u00bb, lo cual justifica la fusi\u00f3n de palabra e imagen en <i>El traje de Ad\u00e1n.<\/i><\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p class=\"bch4dcbow065stdpy\">[17] Ib\u00edd.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p class=\"bch4dcbow065stdpy\">[18] Ib\u00edd.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p class=\"bch4dcbow065stdpy\">[19] Freud, Sigmund, <i>El chiste y su relaci\u00f3n con lo inconsciente<\/i>. Madrid: Alianza, 2000.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p class=\"bch4dcbow065stdpy\">[20] Reik, Theodor, Op. Cit.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p class=\"bch4dcbow065stdpy\">[21] Ib\u00edd.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p class=\"bch4dcbow065stdpy\">[22] Fischer, Kuno, <i>\u00dcber den Witz: ein philosophischer Essay<\/i>. Kl\u00f6pfer &#038; Meyer, 1996. Citado por Sigmund Freud, Op. Cit.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p class=\"bch4dcbow065stdpy\">[23] Mart\u00ednez Ru\u00edz \u00abAzor\u00edn\u00bb, Jos\u00e9, <i>Cl\u00e1sicos y modernos<\/i>. Madrid: Renacimiento, 1913.<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"meta-pullout meta-left-pullout\">\n<ul>\n<li class=\"fix\"><span class=\"category\"><span class=\"icon\">&nbsp;<\/span> <a href=\"https:\/\/niramart.com\/revista-magazine\/category\/s5-articulos\/c39-articulos-espanol\/\" rel=\"category tag\">Articulos espa\u00f1ol<\/a>, <a href=\"https:\/\/niramart.com\/revista-magazine\/category\/literatura\/\" rel=\"category tag\">Literatura<\/a>, <a href=\"https:\/\/niramart.com\/revista-magazine\/category\/s5-articulos\/no-1-2-2013\/\" rel=\"category tag\">N\u00ba 1-2, 2013<\/a><\/span><\/li>\n<li class=\"fix\"><span class=\"tags tax\"><span class=\"icon\">&nbsp;<\/span>Tagged with: <a href=\"https:\/\/niramart.com\/revista-magazine\/tag\/dorel-schor\/\" rel=\"tag\">dorel schor<\/a>, <a href=\"https:\/\/niramart.com\/revista-magazine\/tag\/hector-martinez-sanz\/\" rel=\"tag\">H\u00e9ctor Mart\u00ednez sanz<\/a><\/span><\/li>\n<\/ul>\n<\/div>\n<\/div>\n<footer class=\"post-footer postdata fix\"> <\/footer>\n<section id=\"comments\"> <\/section>\n<\/article>\n<nav class=\"post-nav fix\">\n<table>\n<tr>\n<td class=\"previous\"><a href=\"https:\/\/niramart.com\/revista-magazine\/dusica-nikolic-dann-la-poetisa-que-vino-del-frio\/\" rel=\"prev\"><span class=\"icon\">&nbsp;<\/span> Du\u0161ica Nikolic Dann, la poetisa que vino del fr\u00edo<\/a><\/td>\n<td class=\"next\"><a href=\"https:\/\/niramart.com\/revista-magazine\/lu-xun-el-ingeniero-de-la-providencia\/\" rel=\"next\"><span class=\"icon\">&nbsp;<\/span> Lu Xun, el ingeniero de la Providencia<\/a><\/td>\n<\/tr>\n<\/table>\n<\/nav>\n<\/div>\n<\/div>\n","protected":false,"raw":""},"excerpt":{"rendered":"<p>EL HOMBRE QUE HACE RE\u00cdR Apr 082013 &nbsp;&nbsp; \u201cEl [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":0,"featured_media":0,"parent":0,"menu_order":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","template":"","meta":{"footnotes":""},"class_list":["post-123","page","type-page","status-publish","hentry"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v27.4 - https:\/\/yoast.com\/product\/yoast-seo-wordpress\/ -->\n<title>EL HOMBRE QUE HACE RE\u00cdR \u00bb Niram Art Magazine<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/niramart.com\/revista-magazine\/el-hombre-que-hace-reir\/\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"EL HOMBRE QUE HACE RE\u00cdR \u00bb Niram Art Magazine\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"EL HOMBRE QUE HACE RE\u00cdR Apr 082013 &nbsp;&nbsp; \u201cEl [&hellip;]\" \/>\n<meta property=\"og:url\" content=\"https:\/\/niramart.com\/revista-magazine\/el-hombre-que-hace-reir\/\" \/>\n<meta property=\"og:site_name\" content=\"Niram Art Magazine\" \/>\n<meta name=\"twitter:card\" content=\"summary_large_image\" \/>\n<meta name=\"twitter:label1\" content=\"Est. reading time\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data1\" content=\"20 minutes\" \/>\n<!-- \/ Yoast SEO plugin. -->","yoast_head_json":{"title":"EL HOMBRE QUE HACE RE\u00cdR \u00bb Niram Art Magazine","robots":{"index":"index","follow":"follow","max-snippet":"max-snippet:-1","max-image-preview":"max-image-preview:large","max-video-preview":"max-video-preview:-1"},"canonical":"https:\/\/niramart.com\/revista-magazine\/el-hombre-que-hace-reir\/","og_type":"article","og_title":"EL HOMBRE QUE HACE RE\u00cdR \u00bb Niram Art Magazine","og_description":"EL HOMBRE QUE HACE RE\u00cdR Apr 082013 &nbsp;&nbsp; \u201cEl [&hellip;]","og_url":"https:\/\/niramart.com\/revista-magazine\/el-hombre-que-hace-reir\/","og_site_name":"Niram Art Magazine","twitter_card":"summary_large_image","twitter_misc":{"Est. reading time":"20 minutes"}},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/niramart.com\/revista-magazine\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/123","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/niramart.com\/revista-magazine\/wp-json\/wp\/v2\/pages"}],"about":[{"href":"https:\/\/niramart.com\/revista-magazine\/wp-json\/wp\/v2\/types\/page"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/niramart.com\/revista-magazine\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=123"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/niramart.com\/revista-magazine\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/123\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/niramart.com\/revista-magazine\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=123"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}