{"id":121,"date":"2024-04-01T07:40:49","date_gmt":"2024-04-01T07:40:49","guid":{"rendered":"https:\/\/niramart.com\/revista-magazine\/el-escritor-que-mato-a-hitler-pasado-y-presente-del-totalitarismo\/"},"modified":"2024-04-01T07:40:49","modified_gmt":"2024-04-01T07:40:49","slug":"el-escritor-que-mato-a-hitler-pasado-y-presente-del-totalitarismo","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/niramart.com\/revista-magazine\/el-escritor-que-mato-a-hitler-pasado-y-presente-del-totalitarismo\/","title":{"rendered":"\u201cEl escritor que mat\u00f3 a Hitler\u201d, pasado y presente del totalitarismo"},"content":{"rendered":"<div id=\"main-col\">\n<div id=\"content\">\n<article class=\"post-1067 post type-post status-publish format-standard hentry category-c39-articulos-espanol tag-hector-martinez-sanz tag-ruiz-portella category-18-id full-content meta-position-left-pullout fix\" id=\"post-1067\">\n<header class=\"post-header title-container fix\">\n<div class=\"title\">\n<h1 class=\"posttitle\"><a href=\"https:\/\/niramart.com\/revista-magazine\/el-escritor-que-mato-a-hitler-pasado-y-presente-del-totalitarismo\/\" class=\"entry-title\" rel=\"bookmark\" title=\"\u201cEl escritor que mat\u00f3 a Hitler\u201d, pasado y presente del totalitarismo\">\u201cEl escritor que mat\u00f3 a Hitler\u201d, pasado y presente del totalitarismo<\/a><\/h1>\n<\/div>\n<div class=\"date\"><span class=\"month\">Sep<\/span> <span class=\"day\">11<\/span><span class=\"year\">2013<\/span><\/div>\n<\/header>\n<p> <span class=\"post-format-icon\">&nbsp;<\/span><span class=\"updated\" title=\"2013-09-11T23:06:44+00:00\">&nbsp;<\/span><\/p>\n<div class=\"entry-container fix\">\n<div class=\"entry fix\">\n<p style=\"text-align: left;\" align=\"right\"><strong>por H\u00e9ctor Mart\u00ednez<\/strong><\/p>\n<p class=\"bch4dcbow065stdpy\"><a href=\"#\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-medium wp-image-1068\" alt=\"Ruiz Portella\" src=\"https:\/\/niramart.com\/revista-magazine\/files\/wp-content\/uploads\/2013\/09\/el-escritor-que-matc3b3-a-hitler_javier-ruc3adz-portela-187x300.jpg\" width=\"187\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/niramart.com\/revista-magazine\/files\/wp-content\/uploads\/2013\/09\/el-escritor-que-matc3b3-a-hitler_javier-ruc3adz-portela-187x300.jpg 187w\" sizes=\"auto, (max-width: 187px) 100vw, 187px\"\/><\/a>En <strong>Ruiz Portella<\/strong> anida un esp\u00edritu contestatario, quiero decir, rebelde e inconformista. Revuelta est\u00e1 su cabeza contra la mentalidad de cirug\u00eda pl\u00e1stica, harto de recibir lecciones sobre qu\u00e9 decir, qu\u00e9 pensar, qu\u00e9 hacer, qu\u00e9 palabra usar\u2026 saben a lo que me refiero, a esa ingenier\u00eda social que desde ciertos Olimpos pol\u00edtico-medi\u00e1ticos teledirigen las costumbres y comportamientos del personal a trav\u00e9s de una demagogia (y demagog\u00eda, que dijera Unamuno) tan descarada como torpe. Tan rebelde tambi\u00e9n como para dar un salto y pasarse a la gran narrativa con <i>El escritor que mat\u00f3 a Hitler <\/i>(\u00c1ltera, 2013). A bote pronto podemos decir que tenemos dos g\u00e9neros de novela (o dos novelas que intersectan): por un lado, la que pisa con firmeza el terreno de la literatura dist\u00f3pica y esperp\u00e9ntica; por otro, la que revisita la historia con la sombra del suspense y la intriga.<\/p>\n<p class=\"bch4dcbow065stdpy\">Portella toma por criterio el temporal y alterna entre un futuro nuestro que recoge el guante de obras como <i>1984<\/i> de Orwell, <i>Brave New World <\/i>de Huxley, y <i>Farenheit 451 <\/i>de Bradbury, s\u00f3lo que situada en un imaginario-real 2048, y un pasado que nos retrotrae a ese conflictivo y convulso mundo de la primera mitad del s. XX. Las dos \u00e9pocas, el mundo de 2048 y el de los 30 se intercalan y cobran unidad en la lectura que de las Memorias de Alexander von Hunterbrand y su historia de amor con la artista rusa Tamara Petrovich Kolakovna realizan su nieta Ilona y su <i>part\u00edcipe afectivo-sexual<\/i>, Julio Alberto.<\/p>\n<div id=\"attachment_1071\" style=\"width: 310px\" class=\"wp-caption alignleft\"><a href=\"#\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-1071\" class=\"size-medium wp-image-1071\" alt=\" Javier Ruiz Portella \" src=\"https:\/\/niramart.com\/revista-magazine\/files\/wp-content\/uploads\/2013\/09\/javier-ruiz-portella-300x225.jpg\" width=\"300\" height=\"225\" srcset=\"https:\/\/niramart.com\/revista-magazine\/files\/wp-content\/uploads\/2013\/09\/javier-ruiz-portella-300x225.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\"\/><\/a><\/p>\n<p id=\"caption-attachment-1071\" class=\"wp-caption-text\">Javier Ruiz Portella<\/p>\n<\/div>\n<p class=\"bch4dcbow065stdpy\">El tino de Orwell le hizo concebir un futuro en el que la lengua, principal veh\u00edculo social como bien viera un tal Arist\u00f3teles, era la herramienta de una presi\u00f3n y configuraci\u00f3n de la sociedad, desde el individuo hasta el grupo. Lemas, telepantallas, un Gran Hermano, todo dirigido a un control totalitario perfectamente disfrazado de sociedad perfecta que anule la intimidad, la libertad y el pensamiento. Todos ellos son elementos que Portella retoma literalmente en su novela para esa sociedad futura. Incluso el a\u00f1o 2048 ser\u00eda un reconocimiento de la herencia orwelliana, una celebraci\u00f3n del futuro centenario, pues bien sabemos que su <i>1984<\/i> no es sino la inversi\u00f3n de las \u00faltimas dos cifras del a\u00f1o de publicaci\u00f3n, 1948.<\/p>\n<p class=\"bch4dcbow065stdpy\">Leer y guardar el viejo soporte de papel tampoco est\u00e1 muy bien visto en esta sociedad, como si fuera el mundo de aquel bombero Montag encargado de incendiar bibliotecas y realizar piras de libros, al m\u00e1s puro estilo de los barberos y bachilleres del universo cervantino, realidad de la inquisici\u00f3n, del nazismo y de toda forma que pretende el control absoluto pol\u00edtico-social. En Portella los libros en papel son objetos obsoletos de museo; el resto, digitalizado, vendr\u00eda a ser una monta\u00f1a al a\u00f1o (mejor que prohibir, ocultar entre la cantidad, dir\u00edamos).<\/p>\n<p class=\"bch4dcbow065stdpy\">Ahora bien, pareciera que Portella conociera, y no me extra\u00f1ar\u00eda, el discurso de Huxley de 1962 en la Universidad de Berkeley titulado <i>The ultimate revolution<\/i>. En \u00e9ste fabuloso texto, Huxley emit\u00eda una cierta comparaci\u00f3n entre su <i>Brave New World <\/i>y el <i>1984<\/i> de Orwell: \u00abSi logras que las personas consientan el estado de cosas en el que viven, el estado de servidumbre como estado del bienestar (\u2026) es m\u00e1s probable tener una sociedad m\u00e1s estable y duradera, mucho m\u00e1s f\u00e1cil de controlar que confiando en clubes, pelotones de fusilamiento y campos de concentraci\u00f3n. (\u2026) En la medida en que los dictadores se vuelven m\u00e1s cient\u00edficos, m\u00e1s preocupados por la perfecci\u00f3n t\u00e9cnica, por el funcionamiento perfecto de la sociedad, estar\u00e1n m\u00e1s y m\u00e1s interesados en la t\u00e9cnicas que yo imagin\u00e9 y describ\u00ed a partir de la realidad existente en <i>Brave New World <\/i>(\u2026) <i>1984<\/i> se encuentra te\u00f1ida del pasado y presente m\u00e1s inmediato que Orwell viv\u00eda, pero un pasado y un presente que no reflejan la tendencia m\u00e1s probable de lo que est\u00e1 por suceder\u00bb. Huxley se refer\u00eda a m\u00e9todos de refinamiento real volcados sobre todo a la aceptaci\u00f3n sumisa de la persona sometida induciendo lemas que voluntariamente se asumen dentro de un estado psicol\u00f3gico al que ha sido conducida dicha persona. No se trata de un totalitarismo f\u00edsico, sino de un totalitarismo cient\u00edfico. As\u00ed, Portella como Orwell tambi\u00e9n proyecta un pasado y un presente inmediatos hacia 2048, no obstante seg\u00fan los m\u00e9todos que Huxley anunciaba con visi\u00f3n prof\u00e9tica a comienzos de los 60\u2019s. Puedo afirmar entonces que <i>El escritor que mat\u00f3 a Hitler<\/i> posee los ladrillos de Orwell, pero fundamentalmente la argamasa es de Huxley, pues a \u00e9ste \u00faltimo le da la raz\u00f3n (o es que, simplemente, la ten\u00eda).<\/p>\n<p class=\"bch4dcbow065stdpy\">En ese 2048 hay una neolengua, una lengua pol\u00edticamente correcta, y leyes cuya injerencia en lo \u00edntimo y la costumbre tienen por objetivo grandes ideales (as\u00ed en toda sociedad perfecta) como, citemos algunos ejemplos, la eliminaci\u00f3n de las diferencias de g\u00e9nero. La sexualidad es un \u00e1mbito colectivo en foll\u00f3dromos totalmente higi\u00e9nicos, como una recuperaci\u00f3n de lo hippie y lo new age, con intolerancia al\u00e9rgica extrema al arrumaco de toda la vida, a la pareja y al matrimonio, llamados ahora part\u00edcipes afectivo-sexuales (f\u00e1licos ellos, abiertas ellas). El turismo est\u00e1 perfectamente plastificado, fabricando r\u00e9plicas de ciudades como Par\u00eds, donde el acelerado visitante pueda disfrutar del mismo modo sin molestar al ciudadano de a pie; todos uniformados con la vestimenta que los hace reconocibles como tales. La publicidad y las pantallas cuyo visionado es obligatorio, por ejemplo, en compa\u00f1\u00edas <i>free-cost <\/i>(frente al <i>low-cost<\/i>), circundan al hombre por doquier. Hablamos de un hombre de sonrisa eterna en el rostro, incluso cuando enfrenta los abusivos controles aeroportuarios, con tacto rectal incluido. Todo es por su felicidad y seguridad, claro est\u00e1, es la excusa. 2048 es, a todas luces, un mundo artificial y artificioso, de grandes monopolios, pol\u00edtica conchabada, con una sabrosa expectativa de vida sin calidad, donde lo aut\u00e9ntico ha sucumbido a la belleza seductora de lo simpl\u00f3n, lo virtual y lo comercial, que tan felices parecen hacernos. \u00bfHe escrito 2048? Ah, s\u00ed, es 2048, no me he equivocado, perd\u00f3nenme el d\u00e9j\u00e0 vu.<\/p>\n<p class=\"bch4dcbow065stdpy\">La novela que nos cuenta la vida de 2048 es la parte de \u00e1cida cr\u00edtica sin tapujos al presente de Ruiz Portella y nuestro, el hilo dist\u00f3pico de un mundo que orgullosamente crey\u00f3 vencer a las dictaduras m\u00e1s francas para hacerlas, simplemente, m\u00e1s disimuladas. \u00c9ste es el engarce perfecto para intercalar la otra novela, la que nos vuelve la mirada al alzamiento nazi y a los totalitarismos de cuya derrota, dicen, nacen las llamadas democracias occidentales. Como <i>leitmotiv<\/i>, a mitad de la novela afirma \u2014y pudieran ser palabras del autor m\u00e1s que del personaje\u2014 Alexander von Hunterbrand \u00abNo se trata en absoluto de contemplar el pasado de la forma ciega, casi servil, con que los reaccionarios lo miran y reverencian. S\u00e9 y asumo que todos los tiempos, por heroicos y hermosos que hayan sido, tambi\u00e9n fueron\u2026 profundamente atroces, la verdad (\u2026) nada somos fuera del tiempo. Nada somos sin el pasado que nos hace y sin el futuro que\u2026\u00bb.<\/p>\n<p class=\"bch4dcbow065stdpy\">Esta declaraci\u00f3n justifica la novela misma, la proyecci\u00f3n de nuestra contemporaneidad y la regresi\u00f3n al ayer, el desplazamiento por la circularidad del tiempo que lleva a tocarse a los extremos, lo que permite que leamos otra novela, la de los a\u00f1os 30 y el incipiente y creciente nazismo.<\/p>\n<p class=\"bch4dcbow065stdpy\">Entre las posibles teor\u00edas heterodoxas sobre Adolf Hitler, que si en verdad escap\u00f3 y vivi\u00f3 en la Pampa, que si el misticismo extraterrestre o que si ten\u00eda ascendencia jud\u00eda, Portella se decanta como <i>motto<\/i> por esta \u00faltima. Unas cartas en poder del d\u00edscolo sobrino de Adolf, aquellas con las que trat\u00f3 de extorsionarlo, parecen demostrar la herencia de sangre jud\u00eda del l\u00edder del nazismo. A trav\u00e9s de la indagaci\u00f3n de Hunterbrand y de la pintora Tamara, recorremos el periplo del que llaman \u201cHitlerito\u201d, por Reino Unido, Estados Unidos o M\u00fanich, con el objeto de poder derrocar a tan nefasto personaje desde su propia ideolog\u00eda. No son, desde luego, los \u00fanicos que buscan dichas cartas. Los propios nazis, las agencias de inteligencia, y ellos, la Revoluci\u00f3n Conservadora.<\/p>\n<p class=\"bch4dcbow065stdpy\">En esta parte de la novela, el Portella historiador pone en primer plano las circunstancias de una Alemania que no puede ser reducida s\u00f3lo a comunistas y nazis. La agitaci\u00f3n de los a\u00f1os 30, con el caldo de cultivo de la Primera Gran Guerra, gener\u00f3 m\u00faltiples reacciones de distinto signo como la Revoluci\u00f3n Conservadora, especie de paso intermedio nacido desde la academia y la intelectualidad, un nacionalismo m\u00e1s convencido y menos extremo, menos racista y violento que el postulado en los discursos de Hitler. Edgar Jung, hecho personaje en la novela, expresa las l\u00edneas generales: \u00abMi amigo pretend\u00eda que s\u00ed, vale, de acuerdo, ya sabemos, Alexander, lo que son los nazis, pero tampoco exageres, oye. Sabes muy bien hasta qu\u00e9 punto los detesto, pero reconoce que no son lo mismo. Por bestias que sean, jam\u00e1s llegar\u00edan los nazis a cometer atrocidades como las de los comunistas\u00bb, aunque las cr\u00edticas al nazismo tambi\u00e9n llegan: \u00abQu\u00e9 quieres que me haya parecido ese materialismo barato, esa demagogia burda, toda esa cosa tan profundamente ramplona y vulgar\u00bb. Exist\u00eda una honda preocupaci\u00f3n dentro de la propia Alemania acerca del ascenso de alguien como Adolf Hitler, sobre su discipulado, los m\u00e9todos de sus SA (y contra sus SA como la <i>Nacht der langen Messer<\/i>), las masas que congregaba bajo lemas que exaltaban la emoci\u00f3n y el fanatismo.<\/p>\n<p class=\"bch4dcbow065stdpy\">Ambos relatos, el mundo de 2048 y la intrigante trama de los a\u00f1os 30, se desarrollan con narrador protagonista en primera persona con un continuo uso de estilo indirecto libre de di\u00e1logos que se insertan dentro de la propia narraci\u00f3n, en ocasiones anodinos, lo que aporta la naturalidad de una conversaci\u00f3n, para, de pronto, surgir acentuadas las intervenciones que m\u00e1s interesan al autor para el hilo y la contextualizaci\u00f3n argumental. Las descripciones elaboradas son cuidadosas y ricas en matices y detalles, como las que realiza de la Villa K\u00e9rylos al comienzo de la novela y el encuentro de Alexander von Hunterbarnd y Tamara en su patio.<\/p>\n<p class=\"bch4dcbow065stdpy\">Detalle a destacar es la mencionada y entretenida s\u00e1tira de las consecuencias de la fiebre de lo <i>pol\u00edticamente correcto<\/i> que lleva a cabo en la caracterizaci\u00f3n de la Espa\u00f1a de 2048 (llamado entonces <i>Estepa\u00eds<\/i>) como espejo deformador (como el de Max Estrella) de la Espa\u00f1a de 2013, donde siguen los de siempre, los de ahora, gobernando una mayor cat\u00e1strofe de naci\u00f3n. Ignoro si ser\u00e1 la pretensi\u00f3n de Portella, pero puestos en paralelo, 2048 me resulta una grosera caricatura de los siniestros y totalitarios a\u00f1os 30, que exige alg\u00fan tipo de revoluci\u00f3n contra la insensatez.<\/p>\n<p class=\"bch4dcbow065stdpy\">En definitiva, <i>El escritor que mat\u00f3 a Hitler<\/i> mezcla la ficci\u00f3n dist\u00f3pica, el sarcasmo esperp\u00e9ntico con el relato hist\u00f3rico, la intriga y el romance, incentivando en el lector una reflexi\u00f3n sobre el acontecer ininterrumpido pasado-presente o, a lo menos, una entretenida lectura, aunque nada inocente ni gratuita.<\/p>\n<\/div>\n<div class=\"meta-pullout meta-left-pullout\">\n<ul>\n<li class=\"fix\"><span class=\"category\"><span class=\"icon\">&nbsp;<\/span> <a href=\"https:\/\/niramart.com\/revista-magazine\/category\/s5-articulos\/c39-articulos-espanol\/\" rel=\"category tag\">Articulos espa\u00f1ol<\/a><\/span><\/li>\n<li class=\"fix\"><span class=\"tags tax\"><span class=\"icon\">&nbsp;<\/span>Tagged with: <a href=\"https:\/\/niramart.com\/revista-magazine\/tag\/hector-martinez-sanz\/\" rel=\"tag\">H\u00e9ctor Mart\u00ednez sanz<\/a>, <a href=\"https:\/\/niramart.com\/revista-magazine\" rel=\"tag\">Ruiz Portella<\/a><\/span><\/li>\n<\/ul>\n<\/div>\n<\/div>\n<footer class=\"post-footer postdata fix\"><\/footer>\n<section id=\"comments\"><\/section>\n<\/article>\n<nav class=\"post-nav fix\">\n<table>\n<tr>\n<td class=\"previous\"><a href=\"https:\/\/niramart.com\/revista-magazine\/la-critica-como-arte\/\" rel=\"prev\"><span class=\"icon\">&nbsp;<\/span> La cr\u00edtica como arte por Ruth Blidhav<\/a><\/td>\n<td class=\"next\"><a href=\"https:\/\/niramart.com\/revista-magazine\" rel=\"next\"><span class=\"icon\">&nbsp;<\/span> Cuando decidimos convertirnos en un programa de televisi\u00f3n<\/a><\/td>\n<\/tr>\n<\/table>\n<\/nav>\n<\/div>\n<\/div>\n","protected":false,"raw":""},"excerpt":{"rendered":"<p>\u201cEl escritor que mat\u00f3 a Hitler\u201d, pasado y presente [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":0,"featured_media":0,"parent":0,"menu_order":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","template":"","meta":{"footnotes":""},"class_list":["post-121","page","type-page","status-publish","hentry"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v27.4 - 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