{"id":117,"date":"2024-04-01T07:40:49","date_gmt":"2024-04-01T07:40:49","guid":{"rendered":"https:\/\/niramart.com\/revista-magazine\/el-amante-inconmensurable\/"},"modified":"2024-04-01T07:40:49","modified_gmt":"2024-04-01T07:40:49","slug":"el-amante-inconmensurable","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/niramart.com\/revista-magazine\/el-amante-inconmensurable\/","title":{"rendered":"El amante inconmensurable"},"content":{"rendered":"<div id=\"main-col\">\n<div id=\"content\">\n<article class=\"post-1094 post type-post status-publish format-standard hentry category-c39-articulos-espanol category-literatura tag-g-a-appignanesi tag-hector-martinez category-18-id category-120-id full-content meta-position-left-pullout fix\" id=\"post-1094\">\n<header class=\"post-header title-container fix\">\n<div class=\"title\">\n<h1 class=\"posttitle\"><a href=\"https:\/\/niramart.com\/revista-magazine\/el-amante-inconmensurable\/\" class=\"entry-title\" rel=\"bookmark\" title=\"El amante inconmensurable\">El amante inconmensurable<\/a><\/h1>\n<\/div>\n<div class=\"date\"><span class=\"month\">Sep<\/span> <span class=\"day\">18<\/span><span class=\"year\">2013<\/span><\/div>\n<\/header>\n<p> <span class=\"post-format-icon\">&nbsp;<\/span><span class=\"updated\" title=\"2013-09-18T12:17:47+00:00\">&nbsp;<\/span><\/p>\n<div class=\"entry-container fix\">\n<div class=\"entry fix\">\n<p class=\"bch4dcbow065stdpy\"><em>&nbsp;<\/em> por <strong>H\u00e9ctor Mart\u00ednez<\/strong><\/p>\n<p class=\"bch4dcbow065stdpy\"><em>Los hombres creen escapar de la soledad amonton\u00e1ndose<\/em><br class=\"bch4dcbow065stdpy\"\/> G. A. Appignanesi<\/p>\n<p class=\"bch4dcbow065stdpy\"><a href=\"https:\/\/niramart.com\/revista-magazine\/files\/2013\/09\/portada-g-a-appignanesi.png\"><img decoding=\"async\" class=\"alignleft\" alt=\"Portada-G.A.Appignanesi\" src=\"https:\/\/niramart.com\/revista-magazine\/files\/2013\/09\/portada-g-a-appignanesi-w-470.png\"\/><\/a>Desde que el hombre es hombre, percibe c\u00f3mo cuanto le rodea se le escapa de las manos de continuo, se escurre como el agua por entre sus dedos y tan s\u00f3lo le quedan unas pocas gotas que en poco secar\u00e1n. Puede tocar el mundo, puede convivirlo, pero no puede aprehenderlo y qued\u00e1rselo para s\u00ed en todo su esplendor, puede disfrutarlo pero no llev\u00e1rselo a casa sin matarlo, puede sentirlo pero no atraparlo. Y lo que siente en ese proceso que llamamos vida cuando al mundo mira es inseguridad, miedo y amenaza, porque \u00e9l no lo controla, no lo domina, se le desborda en su inconmensurabilidad. Desde el fuego y la rueda, el hombre no ha hecho sino tratar de imponerse a una naturaleza de la que forma parte y de la que, a fin de cuentas, depende. Al principio, divinizando esas fuerzas incomprensibles a las que dot\u00f3 de voluntad para hacerlas m\u00e1s accesibles al chantaje de alg\u00fan sacrificio, alguna d\u00e1diva, alguna oraci\u00f3n y alguna zalamer\u00eda m\u00edstica. Despu\u00e9s, elev\u00e1ndose a s\u00ed mismo desde sus facultades racionales como ariete para romper el velo de malla de lo inconmensurable. Al final, ante la resistencia pasiva del universo, bast\u00f3 trasladar piedra a piedra un mundo entero al reino de la abstracci\u00f3n, donde la inmutabilidad del concepto, el reduccionismo de la definici\u00f3n, garantizaba un reino de seguridad totalmente gobernable por el ser humano. El precio, muy alto, fue perder el contacto con cada cosa, con cada ser, vivir como ausentes, en una huida sin destino, vivir perdidos entre mixtificaciones de nuestro propio miedo y ciegos completamente al espect\u00e1culo de la vida. Hemos dejado de mirar, o lo que es lo mismo, hemos dejado de vivir, y nos hemos arruinado al trocar lo inconmensurable por una artificiosa virtualidad que admite nuestra cinta m\u00e9trica racional. Mal negocio que tomamos, sin embargo, como ganga, sin darnos cuenta que compramos humo.<\/p>\n<p class=\"bch4dcbow065stdpy\">El \u201creduccionismo\u201d y lo \u201cinconmensurable\u201d son las dos facciones en liza en el ensayo <em>Sobre la condici\u00f3n de amante y la libertad. Una mirada al mirar<\/em> del doctor Gustavo A. Appignanesi, un ejercicio por advertir al \u00abburdo alba\u00f1il de sombras robadas a lo inasible\u00bb de su tan in\u00fatil como miope labor de reducir lo irreductible, de medir lo que carece de medida, para construirse una torpe choza que le libere de la intemperie del mundo, un castillo de naipes que se viene abajo con cada soplo de aire. No se entienda mal, pues la cuesti\u00f3n no es renegar de nuestras facultades intelectivas y racionales (viniendo de un profesor y renombrado galardonado en F\u00edsica-qu\u00edmica, ser\u00eda, cuando menos sospechoso), sino que \u00abel reduccionismo es operativamente necesario, el problema es su extrapolaci\u00f3n\u00bb. Es decir, el problema consiste en entregarle el bast\u00f3n de mando y someternos a sus dictados, creer (est\u00fapidamente) que cu\u00e1nto m\u00e1s conozco v\u00eda reducci\u00f3n menos ignoro, siendo m\u00e1s verdad para todo anhelante de saber su contraria: cu\u00e1nto m\u00e1s conozco m\u00e1s se ampl\u00edan los horizontes de mi ignorancia. Ser\u00eda por completo imposible la ciencia si ocurriese que lo ignorado es menor que lo conocido, dicho sea de paso, pues es la ignorancia, no una enfermedad, sino el impulso inicial de toda curiosidad por el mundo, lo que los griegos llamaron \u201cadmiraci\u00f3n\u201d (thaumadzein) como origen de la actitud filos\u00f3fica (amor al saber). La admiraci\u00f3n como un \u201cmirar hacia\u2026\u201d aquello que nos maravilla, nos sorprende, y en su acontecer ante nosotros refleja nuestra ignorancia, nos hace dudar, y provoca la pregunta, nos lleva a desearlo, amarlo. No hay \u201cadmiraci\u00f3n\u201d en el recinto de la reducci\u00f3n, en esa pobre \u00abtraducci\u00f3n de lo inconmensurable\u00bb, sino en el original inefable. Es por ello que, como para los antiguos, para Appignanesi se hace necesaria \u00abuna mirada plet\u00f3rica de humildad, de libertad, de sensibilidad. En fin, se torna ineludible el convertirse en amante\u00bb y as\u00ed abandonar \u00abla soberbia de objetivar al mundo esclaviz\u00e1ndolo en ins\u00edpidas reducciones\u00bb. En otras palabras, dejar de comprimir el mundo en tablas taxon\u00f3micas inventadas y revitalizar la actitud del \u201cdescubrimiento\u201d o desnudamiento del mundo. Cuidadoso con esta actitud primigenia, Appignanesi nos previene que no se trata de una filosof\u00eda como resultado, sino de su inmediato paso anterior, esto es, \u00aben vivir en verdadero contacto con el mundo en libertad\u00bb. Siempre ser\u00e1 m\u00e1s aut\u00e9ntico besar que recordar el beso.<\/p>\n<p class=\"bch4dcbow065stdpy\">Sin embargo, m\u00e1s que de la fuente socr\u00e1tico-plat\u00f3nica o de la aristot\u00e9lica, podemos rastrear las premisas de Appignanesi en el vitalismo, el existencialismo y la fenomenolog\u00eda, tan fecundos como fueron durante el s. XX, con las pretensi\u00f3n de \u201cfidelidad a la tierra\u201d, de recuperar \u201cla experiencia de la mirada\u201d y de \u201cvolver a las cosas mismas\u201d (Nietzsche, Sartre y Husserl, respectivamente), pues es \u00e9ste y no la Grecia cl\u00e1sica, el contexto de su discurso, y m\u00e1s a\u00fan, el enfrentamiento del fen\u00f3meno globalizador cuyo resultado est\u00e1 siendo opuesto a sus supuestas promesas ut\u00f3picas: \u00abLamentablemente, la globalizaci\u00f3n, tal como se entiende hoy d\u00eda, se manifiesta en realidad como una tendencia a uniformar, a masificar groseramente (a universalizar las miserias y no las virtudes del hombre) y su secuela no puede ser otra que la instauraci\u00f3n universal del reduccionismo\u00bb. Es el planteamiento de una reacci\u00f3n contra una sociedad tan tecnificada que nos ha acostumbrado a actuar como las propias m\u00e1quinas que fabricamos, a llamar vida simplemente al conjunto de operaciones pre-programadas fundamentadas en el c\u00f3digo del reduccionismo del que bebemos y nos alimentamos, por el que damos la espalda al mundo y vivificamos su simulacro prefabricado. En este sentido son fundamentales las tres columnas que propone el autor: humildad, libertad y sensibilidad.<\/p>\n<p class=\"bch4dcbow065stdpy\">La humildad nace de forma necesaria de nuestro reconocimiento de la ignorancia, de nuestro maravillarnos ante el mundo. La libertad es intr\u00ednseca a la inconmensurabilidad de ese mundo que nos maravilla en toda su ilimitada amplitud. La sensibilidad es el contacto del mirar (o admirar) esa maravilla en su propia inconmensurabilidad. Y no son tres fases de un proceso, sino una conjugaci\u00f3n simult\u00e1nea de lo que podr\u00edamos considerar aut\u00e9ntica e \u00edntima experiencia del mundo, lo que Appignanesi resume en el amor y en nuestra condici\u00f3n radical de amantes, pues \u00abel amante habita lo amado\u00bb tal y como nosotros habitamos el mundo. Un amor que no objetiva, que no impone, pero que tampoco subjetiva, sino que transciende la divisi\u00f3n y funde lo amante y lo amado en uno solo. Un amor, un mirar, por lo inconmensurable del mundo que saca a relucir nuestra propia inconmensurabilidad.<\/p>\n<p class=\"bch4dcbow065stdpy\">Lo que Appignanesi exige desde las p\u00e1ginas de Sobre la condici\u00f3n de amante y la libertad. Una mirada al mirar es la nueva relaci\u00f3n con el mundo que nos revela como amantes. Como empezamos diciendo, el mundo cabe ser disfrutado, pero no atrapado, o en palabras del autor \u00abUno no comprende la inconmensurabilidad. La sospecha, la intuye, la siente\u00bb, contacta con ella, y as\u00ed establece una perspectiva de aprendizaje, descubrimiento, donde el \u201cc\u00f3mo\u201d prevalece sobre el \u201cqu\u00e9\u201d, donde cobra relieve el dinamismo de los modos de la relaci\u00f3n sobre el estatismo de la objetivaci\u00f3n.<\/p>\n<p class=\"bch4dcbow065stdpy\">Esta forma de descubrimiento, el desplegarse y la apertura, implican de inmediato una nueva pedagog\u00eda: \u00abPuesto que todo contacto con el mundo, todo hecho humano, es por naturaleza un hecho educativo. Cada instante de nuestra vida constituye una aventura educativa (\u2026) De all\u00ed la importancia fundamental de la educaci\u00f3n\u00bb. El ensayo torna aqu\u00ed hacia el punto originario de la educaci\u00f3n, el quid que puede propiciar en nuestra sociedad el cambio evolutivo que favorezca una actitud abierta e incondicional frente al cerramiento categorial del reduccionismo, frente al dogmatismo direccionado, una educaci\u00f3n \u00abque ayude a desarrollar el fundamental arte de ver (\u2026) que los inmunice contra la indiferencia y la apat\u00eda (\u2026) que los ayude a aprender a vivir en el aprendizaje, en el contacto, en la atenci\u00f3n, comunicados con el mundo\u00bb. Y comprendo muy bien esta declaraci\u00f3n de Appignanesi, cuando te quedas sin respuesta ante el estudiante que pregunta qu\u00e9 tiene que ver lo que le ense\u00f1as con el mundo, o cuando te ves forzado como profesor a corregir una y otra vez el dogma de un libro de texto porque est\u00e1 absolutamente dislocado respecto de lo que ante nuestros ojos se manifiesta a diario. M\u00e1s de una vez he tenido la sensaci\u00f3n de que el aula se volv\u00eda una isla aparte, desvinculada, del mundo que, sin embargo, deja entrever por sus ventanas. Nuestro autor rechaza absolutamente toda educaci\u00f3n que se complazca en el manejo de las meras representaciones, siempre incompletas, y olvida el algo representado, y el todo que se conforma y del que arranc\u00f3 todo, y m\u00e1s a\u00fan, que olvide el contacto mismo con aquello. En este sentido, propone el autor la experiencia est\u00e9tica como alegor\u00eda del hecho educativo, c\u00f3mo las categor\u00edas art\u00edsticas no pueden dar raz\u00f3n de la provocaci\u00f3n de la obra de arte a nuestra sensibilidad, c\u00f3mo el acercamiento al arte depende en gran medida de nuestra actitud y disposici\u00f3n, pertrechados de grandes palabras o, \u201cprescindiendo\u201d de ellas y de todo prejuicio y condicionamiento (Appignanesi parece introducir la \u201cprescindencia\u201d con similar valor a la \u201cepoj\u00e9\u201d husserliana), simplemente abiertos a la experiencia est\u00e9tica (y, a\u00f1ado, desde Nietzsche, no olvidar la fuerza que hizo surgir la met\u00e1fora, ni el hecho metaf\u00f3rico y la imperiosa necesidad de renovar la met\u00e1fora luchando contra su anquilosamiento).<\/p>\n<p class=\"bch4dcbow065stdpy\">Acaso sea por lo \u00faltimo que el ensayo acaba decant\u00e1ndose hacia lo literario (ya en su ejecuci\u00f3n tiene cierta funci\u00f3n po\u00e9tica y sus fuerzas expresiva y persuasiva), dos cuentos de su pu\u00f1o y letra cuya construcci\u00f3n descansa sobre la actitud descrita en las p\u00e1ginas reflexivas previas, y sobre el valor mismo de la met\u00e1fora borgiana como maneras descriptivas de aproximaci\u00f3n a esa inconmensurabilidad que nos absorbe incluso cuando no queremos.<\/p>\n<\/div>\n<div class=\"meta-pullout meta-left-pullout\">\n<ul>\n<li class=\"fix\"><span class=\"category\"><span class=\"icon\">&nbsp;<\/span> <a href=\"https:\/\/niramart.com\/revista-magazine\/category\/s5-articulos\/c39-articulos-espanol\/\" rel=\"category tag\">Articulos espa\u00f1ol<\/a>, <a href=\"https:\/\/niramart.com\/revista-magazine\/category\/literatura\/\" rel=\"category tag\">Literatura<\/a><\/span><\/li>\n<li class=\"fix\"><span class=\"tags tax\"><span class=\"icon\">&nbsp;<\/span>Tagged with: <a href=\"https:\/\/niramart.com\/revista-magazine\/tag\/g-a-appignanesi\/\" rel=\"tag\">G. A. Appignanesi<\/a>, <a href=\"https:\/\/niramart.com\/revista-magazine\/tag\/hector-martinez\/\" rel=\"tag\">H\u00e9ctor Mart\u00ednez<\/a><\/span><\/li>\n<\/ul>\n<\/div>\n<\/div>\n<footer class=\"post-footer postdata fix\"><\/footer>\n<section id=\"comments\"><\/section>\n<\/article>\n<nav class=\"post-nav fix\">\n<table>\n<tr>\n<td class=\"previous\"><a href=\"https:\/\/niramart.com\/revista-magazine\/sobre-la-novela-mision-109-la-tragedia-del-lady-be-good\/\" rel=\"prev\"><span class=\"icon\">&nbsp;<\/span> Sobre la novela Misi\u00f3n 109, la tragedia del Lady Be Good<\/a><\/td>\n<td class=\"next\"><a href=\"https:\/\/niramart.com\/revista-magazine\/exposicion-de-grafica-de-eduard-rudolf-roth\/\" rel=\"next\"><span class=\"icon\">&nbsp;<\/span> Exposici\u00f3n de gr\u00e1fica de Eduard Rudolf Roth<\/a><\/td>\n<\/tr>\n<\/table>\n<\/nav>\n<\/div>\n<\/div>\n","protected":false,"raw":""},"excerpt":{"rendered":"<p>El amante inconmensurable Sep 182013 &nbsp;&nbsp; &nbsp; por H\u00e9ctor [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":0,"featured_media":0,"parent":0,"menu_order":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","template":"","meta":{"footnotes":""},"class_list":["post-117","page","type-page","status-publish","hentry"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v27.4 - https:\/\/yoast.com\/product\/yoast-seo-wordpress\/ -->\n<title>El amante inconmensurable \u00bb Niram Art Magazine<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/niramart.com\/revista-magazine\/el-amante-inconmensurable\/\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"El amante inconmensurable \u00bb Niram Art Magazine\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"El amante inconmensurable Sep 182013 &nbsp;&nbsp; &nbsp; por H\u00e9ctor [&hellip;]\" \/>\n<meta property=\"og:url\" content=\"https:\/\/niramart.com\/revista-magazine\/el-amante-inconmensurable\/\" \/>\n<meta property=\"og:site_name\" content=\"Niram Art Magazine\" \/>\n<meta name=\"twitter:card\" content=\"summary_large_image\" \/>\n<meta name=\"twitter:label1\" content=\"Est. reading time\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data1\" content=\"9 minutes\" \/>\n<!-- \/ Yoast SEO plugin. -->","yoast_head_json":{"title":"El amante inconmensurable \u00bb Niram Art Magazine","robots":{"index":"index","follow":"follow","max-snippet":"max-snippet:-1","max-image-preview":"max-image-preview:large","max-video-preview":"max-video-preview:-1"},"canonical":"https:\/\/niramart.com\/revista-magazine\/el-amante-inconmensurable\/","og_type":"article","og_title":"El amante inconmensurable \u00bb Niram Art Magazine","og_description":"El amante inconmensurable Sep 182013 &nbsp;&nbsp; &nbsp; por H\u00e9ctor [&hellip;]","og_url":"https:\/\/niramart.com\/revista-magazine\/el-amante-inconmensurable\/","og_site_name":"Niram Art Magazine","twitter_card":"summary_large_image","twitter_misc":{"Est. reading time":"9 minutes"}},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/niramart.com\/revista-magazine\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/117","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/niramart.com\/revista-magazine\/wp-json\/wp\/v2\/pages"}],"about":[{"href":"https:\/\/niramart.com\/revista-magazine\/wp-json\/wp\/v2\/types\/page"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/niramart.com\/revista-magazine\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=117"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/niramart.com\/revista-magazine\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/117\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/niramart.com\/revista-magazine\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=117"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}